El virus de los celos

El virus de los celos

En el abrazo, la confianza se estrecha con la desconfianza.

Cuando los celos se apoderan del amor, el amante queda a merced de una máquina paranoica de pensar. La memoria retiene todo: entrevé en cada detalle el signo de una terrible mentira.

Los celos condenan al amante al trabajo incesante de la interpretación.

Deleuze (1964) advierte leyendo a Proust que los celos componen la enfermedad posesiva del amor. Los celos fabrican un quien celoso ahogado en pensamientos que cree propios.

Los celos no se interesan por la verdad, su pasión reside en la sospecha.

La conjetura celosa practica la astucia y la imprudencia.

La paranoia hace creer que todo se maneja desde un lugar o una razón que permanece oculta.

Composición de fragmentos.Extraído de Marcelo Percia, sujeto fabulado I : notas – 1ºed.- Adrogue:Ediciones La Cebra,2014.

Psicóloga Norma Ros

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