En una subjetividad obsesionada, las ideas recurrentes expresan inhibición:
«No se quien tengo que ser».
«No se como tengo que actuar».
«Temo dar una imagen que no es…una imagen inadecuada en función de lo que diga o haga».
Estas ideas están basadas en la dupla verdad-error.
Responden a la creencia de que hay un camino/destino prefijado, que hay que conocer de antemano.
Responden a la idea de que hay una verdad única y una esencia a cumplir.
«Ser perfecta/o».
En una subjetividad obsesionada, lo inesperado sera ocasión para llenarse de culpa y quedar detenido en un pensamiento circular, rumiante y estéril.
El yo obsesionado al creer que cada decisión responde a un posible pre-establecido, titubea y se inhibe, quedando atrapado en ideas de control y
sobre-organización, como modo de conjurar el azar y el caos.
En una subjetividad obsesionada el tiempo continuo se fragmenta y en cada recorte se va la vida.
Cuando se fragmenta el tiempo, cada decisión es un resultado final.
El yo obsesionado no puede ver el devenir, donde toda decisión es tan solo un movimiento y ninguna es definitiva.
Te ayudamos a salir de tus propias capturas y dejar fluir las fuerzas creativas de la potencia-deseo.
¡Vayámonos, entonces del teatro de los solitarios!
menos que amar a otro para darle sentido a la vida,
amar en el otro a la vida. Zambrini-Frydman