La incertidumbre a venido para quedarse
La gestión individual de tus emociones resulta un contrasentido
Sientes que es casi una exigencia inútil
El afuera se ha instalado como un pliegue en el adentro y el temor parece reforzarse
Tratar la sintomatología psicosomática implica hacer la historia de nuestros síntomas.
¿Desde cuándo? ¿Con quién o quienes? ¿Frente a que situaciones?
Proporcionarles una trama vital, encontrar sus resonancias en la experiencia vivida,otorgarle voz.
Ciertos automatismos que no dominamos y frente a los cuales no tenemos respuesta necesitan de su disolución.
«El Tienes Que» es tu lema.
Interiorizas tu propio censor en el ejercicio de una autocrítica permanente.
«Por no dar la talla, por no rendir todo lo que puedes».
La afección culposa se instala y reproduce el conflicto a «Todo o Nada».
«Tengo que estar cien por cien y dar todo de mi».
A priori no parece un enunciado negativo, pero cuando se transforma en juicio, te inhabilita e inhibe.
«El mejor o nada».
El conflicto no se resuelve en los binarismos y las oposiciones; toda una lógica de pensamiento.
Lo uno o lo otro que recrean las dinámicas de la guerra, ganadores y perdedores. Frente a tu censor siempre pierdes.
Hay salidas componibles y construcción de desvíos.
El tiempo libre ha sido para muchos un tema de estrés durante el confinamiento. La política de rendimiento se te ha encarnado.
Una vida tiene sentido, si la liberamos de rencores, juicios y culpas (no responsabilidad).
Toda subjetividad es un efecto de mundo.